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En este trabajo pretendo hacer un enfoque sintético de las perspectivas pasadas, presentes y futuras del psicoanálisis. Encaro principalmente el problema del estancamiento en la evolución, psicoanalítica, y está dirigido, sobre todo, a la mayoría de los analistas que no han tomado plena consciencia de dicho estancamiento ni de sus motivaciones.
Pongo el acento, esencialmente, en cómo el rechazo prejuicioso a las ideas nuevas fue y sigue siendo uno de los obstáculos más grandes para el desenvolvimiento del psicoanálisis. La actitud dogmática y el parroquialismo constituyen factores perniciosos que atentan contra el progreso de la teoría analítica, impiden la comunicación genuina entre analistas, y esterilizan la posibilidad de sacar a la luz las riquezas aún inexploradas del análisis.
Tomo como modelo de este conflicto entre dogmáticos e innovadores lo ocurrido con la teoría kleiniana, pero puede ser aplicado, sin lugar a dudas, a muchas otras experiencias pasadas y actuales. Por otra parte, estoy convencido de que lo esencial de la teoría kleiniana, como muchos de los conceptos de Freud, siguen conservando la frescura, el valor y la vigencia de las “ideas nuevas” con su cualidad más específica: la de promover el cambio.
Quisiera mostrar, también, al sector mayoritario de los analistas agrupados en la Asociación Psicoanalítica Internacional cómo es la comunidad psicoanalítica latinoamericana y qué es lo que la caracteriza, siguiendo una línea que algunos enfatizamos en congresos y reuniones científicas internacionales: la de presentar nuestra identidad o lo que más se aproxima a ella. Para mis colegas argentinos y latinoamericanos, varios de los aspectos que desarrollo pueden resultar conocidos, pero precisamente, uno de mis objetivos centrales, era el que pudieran ser conocidos por los demás.