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La piel es un órgano de gran importancia psicológica debido a su posición como único punto de contacto entre el cuerpo y el mundo externo. Entre otras funciones, es el órgano del sentido del tacto, de los efectos sensuales, del frío, el calor, el dolor, y pone al Individuo al tanto de las condiciones externas. La piel puede también, involuntariamente, comunicar a los demás el estado emocional de la persona.
Ciertas enfermedades de la piel se deben exclusivamente —o pueden ser agravadas— por la enfermedad mental o por los estados emocionales. Lo inverso es también cierto; por ejemplo, los problemas cutáneos pueden tener repercusión psicológica en aquellos que los sufren.
Las enfermedades psicosomáticas de la piel se dividen en cuatro categorías:
| Normales | Exageradas |
|---|---|
| rubor | eritema fugatum |
| transpiración | hiperhidrosis axilar, en las palmas de las manos y plantas de los pies |
| dishidrosis |
| dermatitis seborreica | neurodermatitis |
| herpes simplex | pruritos |
| alopecia areata | urticaria (incluyendo dermografismo) |
| acné vulgaris |
| liquen planus | urticaria colinérgica (acetilcolina) |
| rosácea | psoriasis |