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Se trata de un artículo muy interesante referente al dormir REM, NREM y a la vigilia. Los autores, versados en estos temas, hacen una comparación entre el prematuro humano de cinco a seis meses de gestación y el conejo de uno a cinco-siete días. Tanto en uno como en otro no existen criterios precisos para identificar la vigilia y los tipos REM y NREM del dormir. Así, no existen los movimientos oculares.
El conejo nace muy inmaduro. Su electrocorticograma, realizado mediante electrodos bipolares transcorticales es igual en la vigilia y en el dormir. El único dato en estos primeros días, que podría servir para identificar un dormir REM, sería la presencia de sacudidas musculares o temblores clónicos que surgen sobre un fondo de hipotonía muscular. Solamente al final de la primera semana se diferencia en el conejo el electrocorticograma de la vigilia del correspondiente al dormir y además se presentan los movimientos oculares. En una fecha más posterior, durante la tercera semana posnatal, aparece el dormir NREM, con su característico trazado electrocorticográfico de ondas lentas.
Estos últimos cambios parecen estar en relación con el desarrollo de los sistemas aferentes. En el conejo los primeros potenciales visuales se observan solamente a partir del quinto-séptimo día y los potenciales auditivos a partir del noveno día, mientras que la estimulación eléctrica de los nervios ópticos y auditivos ya provocan una respuesta cortical desde el primer día. Tal hecho indica que hay una separación de varios días entre la actividad del receptor de estímulos del mundo exterior y la del sistema nervioso central situado más allá de dicho receptor. Por lo tanto, el sistema nervioso central en los primeros días extrauterinos del conejo no podría recibir informaciones del mundo exterior. La somestesia, en cambio, se desarrolla más precozmente, a partir de las “terminaciones nerviosas libres” que son receptores muy simples. Así, ya en el feto humano se pueden observar reacciones motrice