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En esta rápida introducción, no puedo hacer más que plantear preguntas y tratar de definir puntos de partida para la discusión.
El primerísimo punto de partida, lo encontramos en la misma circular convidándonos a esta Tercera Jornada del Simposio “Escuela Argentina”.
En estos ateneos, se trata de “Teoría psicoanalítica y…” algunas cosas. “Teoría psicoanalítica …”.
El grupo de colegas que planeó estos ateneos, estuvo singularmente cuidadoso en la elección de la palabra. ¿Por qué no “Ciencia psicoanalítica y…”, o bien “Ideología psicoanalítica y…”? Formulaciones ambas que gustosamente hubiéramos podido impugnar.
La conclusión es obvia: el analista de la Escuela Argentina 1970 —lo mismo que nuestros colegas diseminados en este pequeño planeta— no sabe a ciencia cierta si su teoría es ciencia o ideología. Esta será, por lo tanto, nuestra primera pregunta.
Acostumbramos denominar las teorías psicoanalíticas: ciencia. Nos parece que difieren fundamentalmente de otros tipos de teorización. Tienen su asidero en la experiencia, se pueden comprobar o rechazar —en cierta medida, por lo menos— por el recurso a esta singular experiencia que es el proceso analítico. Por lo tanto, y esto es verdad, difieren básicamente de la reflexión filosófica.
Sin embargo, el Psicoanálisis —la dedicación al psicoanálisis—, la adopción de las “teorías” psicoanalíticas, implican en cada uno de nosotros opciones básicas acerca de lo que es, puede ser y debe ser un “homo sapiens”. Aquí caemos derechito en la ideología.
* Dirección: Ramón Castilla 3044, Buenos Aires, Argentina.
La conclusión, otra vez, es obvia: el psicoanálisis obliga a una reformulación de los conceptos de ciencia y de ideología, rompe las barreras conceptuales entre ambos campos o enfoques.