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La situación analítica constituye el conjunto total de hechos y relaciones que tienen lugar en la sesión o en el curso parcial o total de un tratamiento, entre el analista y el paciente, en el ámbito analítico.
La situación analítica incluye un conjunto de fenómenos con propiedades distintas, que desde el punto de vista metodológico pueden ser agrupadas como conjunto de las variables y conjunto de las constantes. Las primeras configuran el proceso analítico, las segundas el encuadre.
Consideraré, pues, al proceso y al encuadre como un conjunto de fenómenos que si bien poseen propiedades distintas, están incluidos dentro de la situación analítica.
Conceptualizaré el proceso como una totalidad o configuración dinámica, en la que paciente y analista constituyen una unidad funcional. En dicha unidad a) están comprometidos de distintas maneras en un mismo proceso dinámico asimétrico: el analista opera en su papel terapéutico; b) son miembros, en distintos grados, de una relación cambiante; c) asumen roles diferenciados, específicos en el tratamiento; d) se va gestando en su desarrollo una serie de variaciones y transformaciones regresivas y progresivas que estructuran y desestructuran el vínculo analítico.
La transferencia, la contratransferencia y la interpretación son hechos generales repetidos en todo proceso analítico, que reciben especificaciones y significados precisos en cada momento (”variables”) y nos dan la clave para la comprensión dinámica de dicho proceso, al poner de manifiesto las motivaciones inconscientes operantes en su desarrollo, modificables en su orientación mediante la interpretación.