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Edgardo Rolla, a quien contesto en segundo término porque recibí su comentario después de tener redactada mi respuesta al de Spanjaard, aporta consideraciones valiosas y profundas acerca de la tesis mantenida en mi trabajo juntamente con sus teorías personales. Iré considerando unas y otras de acuerdo a su enumeración.
Primero. Coincido con Rolla en las dificultades que tuvo Freud en su primera teoría, con respecto a la hipótesis de los instintos sexuales y de autoconservación, para explicarse ciertos fenómenos, como la repetición de situaciones traumáticas y ciertos casos como el de Schreber y la Gradiva (el de Kristofredo Heinsman fue escrito en 1922 y publicado en el 23, es decir, con posterioridad a la enunciación de la teoría del instinto de muerte en 1920). Por ello fue que renunció a aquella teoría, inicialmente con la introducción del concepto de narcisismo y posteriormente con la teoría dual de los instintos de vida y muerte. También sus conceptos de objetos internos se sistematizaron en 1923 con El yo y el ello. Sin embargo, sigo manteniendo que mi tesis acerca de la génesis traumática de la alucinación onírica puede ser expuesta y considerada sin tener que recordar esta progresión de la teoría en Freud y también sin necesidad de insistir en la concepción de las proyecciones intrapsíquicas en los objetos Internos.