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En este trabajo presento algunas ideas acerca de la importancia de los padres en relación con la identidad del hijo.
Me refiero brevemente a la forma en que el niño constituye patológicamente las figuras parentales cuando éstas fallan en su función, y por fin formulo algunas consideraciones referidas a la forma de interpretar en niños sobre la base de lo desarrollado anteriormente.
En la primitiva relación entre padre, madre e hijo, el padre desempeña un papel diferenciado del que tiene la madre y del que tiene el hijo. El hijo establece, pues, no sólo relaciones con la madre desde un comienzo, sino también con el padre y con la pareja parental, la cual constituye a su vez el marco para que las anteriores se desarrollen satisfactoriamente. Las dos primeras están vinculadas al metabolismo, a la digestión y al crecimiento aunque en la segunda el acento está puesto en la función adaptativa sobre la base de un modelo inicial de tipo motriz con el mundo externo. La tercera está vinculada a la posibilidad de la delegación y postergación de las relaciones genitales que el niño hace sobre los integrantes de la pareja, producto esto de una buena elaboración de la fase genital previa.
A. Aberastury 1 se ha referido a la fase genital previa, afirmando la importancia del papel del padre para la elaboración de la posición depresiva, que se articula con dicha fase del desarrollo libidinoso.
Pienso que el padre debe colaborar en una difícil tarea: la de limitar, mostrando al niño que su anhelo regresivo a etapas previas de satisfacción oral primaria es inalcanzable, puesto que existen otros objetos (fundamentalmente el padre mismo) y no es posible ya un vínculo