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Cuando profundizamos en el problema de la aplicabilidad del método psicoanalítico, invariablemente nos topamos con la cuestión relativa al tipo de casos que son analíticamente tratables y las modificaciones técnicas que se requieren porque el paciente no satisface alguna “condición” que, según se supone, es indispensable para que se pueda analizar a un individuo. La aplicación del psicoanálisis al tratamiento de pacientes esquizofrénicos constituye un tema muy controvertido. A menudo se acepta que es posible tratar psicoterapéuticamente a tales pacientes, pero en general se discute que puedan someterse a un psicoanálisis en el sentido tradicional. Con todo, el clínico psicoanalítico debe encarar este interrogante porque la necesidad práctica así se lo exige. Los pacientes con que nos encontramos no corresponden frecuentemente a las categorías standard que, según nos han llevado a creer, incluyen lo que se consideraba psicoanalíticamente tratable.
Freud señaló que los pacienes esquizoides constituyen casos de neurosis narcisistas y que son incapaces de establecer transferencias. No me detendré a considerar aquí si la transferencia se establece o no, ya que muchos analistas, además de mí mismo, creen que la respuesta es afirmativa y que esa transferencia puede ser terapéuticamente manejable (Boyer, 1961; Little, 1966; Searles, 1961; Modell, 1963). Antes bien, me ocuparé de dos cuestiones: 1) la importancia del proceso analítico con respecto a aspectos específicos de la patología del paciente esquizofrénico o con otro tipo de trastorno severo, y 2) si se requieren características y modificaciones técnicas especiales para el tratamiento de algunos pacientes psicóticos. No me refiero a modificaciones que implican una desviación con respecto al análisis. Por el contrario, tengo aquí presentes técnicas que son de particular relevancia