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El trabajo versa sobre las formas en que se facilita el tratamiento psicoanalítico de adolescentes mediante la realización de entrevistas conjuntas con éstos y sus padres. La introducción de este parámetro en la técnica, según el autor, ha demostrado ser una ayuda de gran valor, empleada principalmente en la fase diagnóstica introductoria y continuando en algunas ocasiones a lo largo de todo el tratamiento. El autor justifica la introducción de este parámetro porque el adolescente todavía vive dentro del sistema cerrado de la familia, es aún inmaduro y dependiente en el proceso de desprendimiento de la casa. Por ello, cualquier tratamiento psicoterapéutico debe incluir técnicas de manejo, no sólo de los problemas particulares del adolescente, sino también de los de sus padres.
Además de señalar su importancia en la fase diagnóstica, el autor destaca como ventaja de este tratamiento la disminución de las resistencias por parte de los padres y del adolescente, lo que asegura el contrato y alienta la alianza terapéutica, así como la reducción de las reacciones contratransferenciales con respecto a la comunicación y confidencialidad familia-analista. Además se pueden obtener valiosas informaciones relacionadas con la neurosis intrafamiliar y el mundo externo del adolescente, en especial de doce a dieciséis años. El autor señala que las entrevistas conjuntas, al reducir las distorsiones de la comunicación entre ios miembros de la familia, ayudan al analista a comprender la realidad en la cual está operando el adolescente.
Las entrevistas iniciales conjuntas de carácter diagnóstico se unen a las entrevistas conjuntas posteriores al diagnóstico, donde se dan las recomendaciones de acuerdo a la terapia necesaria tanto para el adolescente como para sus padres. En ellas se discute también la parte económica, incluyendo el proceder con respecto al problema de la comunicación con el terapeuta. Por ejemplo, no aceptar ningún tipo de comunicación fuera de las entrevistas conjuntas.