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Freud afirma que en la hipnosis existe una posición pasivomasoquística del hipnotizado ante el hipnotizador. La situación psicoanalítica, que en su aspecto formal proviene de la técnica hipnótica, crea también, según la autora, una posición masoquística análoga. Por otra parte, en ella el paciente tiene que reaccionar lo mismo que en la infancia, renunciando a la satisfacción de deseos instintivos, lo que trae consigo una herida narcisística del yo, porque disminuyen los sentimientos de omnipotencia de este último. Para protegerse, el yo emplea entonces la reacción masoquística.
Así consigue las ventajas, que Reik ha designado con el nombre de victoria a través de la derrota. El yo mantiene la ilusión de independencia, al identificarse con la voluntad de alguien más fuerte que él; además domina el dolor, convirtiéndole en placer. La reacción masoquista sirve también para tranquilizar los sentimientos de culpabilidad frente a los objetos amados. Y asimismo, es tranquilizadora la ilusión de que en el futuro habrá más libertad, de modo idéntico al “cuando sea grande” del niño.
Desde el punto de vista técnico la autora aconseja que, si la situación analítica origina una reacción masoquística demasiado intensa, el psicoanalista debe abandonar su posición impersonal y convertirse en algo más humano, ofreciendo de este modo al paciente un punto de apoyo para corregir los desengaños sufridos con sus padres.
Garma.