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Las ceremonias del “Día del Perdón” judío, se inician con la declaración del Kolnidre, en que los fieles anulan los juramentos y promesas que realicen en el curso de un año. Reik interpreta este acto como una destrucción del pacto que une al hombre religioso con su Dios y lo equipara con la costumbre totémica de matar y devorar al animal sagrado. Pero no cita datos importantes para apoyar su tesis, los que sin embargo, no son difíciles de encontrar.
Así ocurre que, unas horas antes del Kolnidre, en los hogares se realiza la ceremonia de pasar tres veces por encima de la cabeza de las personas, un gallo o gallina, que es luego sacrificado o comido, realizándose con esto una comida ritual, ya que el ave representaría al carnero o toro totémicos, más difíciles de conseguir y manejar. A ello sigue el Kolnidre en la sinagoga, o sea la repetición del parricidio, realizado en esa ocasión por toda la comunidad. Finalmente, se inician los lamentos del “Día del Perdón”, siguiendo el arrepentimiento al exceso instintivo, como ocurre con el carnaval y la cuaresma. La última ceremonia es la proclamación, realizada siete veces, de Jehová como único Dios. Es decir, que si en el Kolnidre se realiza un acto de rebelión blasfémica, se termina luego reconociendo el poderío de Dios.
Réik también demuestra que el “Día del Perdón” está en relación con las tendencias edípicas. Como una prueba más puede citarse la recitación en ese día del capítulo XVIII del Levítico, en el qué se prohibe el incesto y que luego se expone la historia del profeta Jonás, o sea, del otro episodio del complejo de Edipo, ya que, el ser comido Jonás por un animal, como castigo de su desobediencia a Dios, representa la contraparte del deseo reprimido de matar y devorar al Totem.
Garma.