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Se trata de un enfermo de 25 años con la idea delirante de tener mal olor procedente del ano y además con la creencia de que las personas de su ambiente lo critican por ello.
Algunos de sus antecedentes fueron psoriasis desde los 5 años. Se llevó siempre bien con su padre hasta los 15 años, en que tuvo un gran disgusto porque aquél no le dejó continuar sus estudios. Siempre ha tenido poco interés por su hermana y posteriormente por mujeres. Su actividad genital se reducía a coitos con prostitutas.
En su trabajo de empleado de banco tenía que trabajar en cuartos estrechos, muy cerca físicamente de sus compañeros de oficina. De ahí se originó un temor a oler a ‘oficina’. También tuvo el temor de conservar el olor de una prostituta, con quien había estado.
Sufría de ‘congestiones’, por lo que un médico le recomendó la aplicación de sanguijuelas en el periné, cerca del ano, lo que debió reactivar su erotismo anal que se debió intensificar aún más porque 14 días después tuvo que trabajar casi en contacto físico directo con el director inspector de su oficina. A partir de este momento se desarrolla su delirio actual con toda la intensidad, a pesar de sus tentativas de abandonar el trabajo y volver a su ciudad natal.
Garma