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Es descripto un enfermo esquizofrénico con ideas delirantes de persecución oral. Creía que la gente le chupaba su cuerpo, debilitándole y secándole. También creía que las mujeres le chupaban el pene, al que dejaban hambriento y pequeño. Inversamente otras veces deliraba, por ejemplo, que chupaba heridas de otros, lo que luego le producía trastornos físicos.
El origen de estas ideas delirantes era la relación del enfermo con su madre. Ello se observó claramente en una de sus exteriorizaciones: “mamándome me convierte en un niño. Es la familia la que me destruye y hace de mí un niño de trece años. Es mi madre la que me despedaza para poder tener pechos grandes y alimentar mejor al niño pequeño. Me destruye y por ello cada vez ella está mejor.”
Vale decir que el enfermo se identificaba con el pecho materno, creyéndose el objeto de las tendencias oralsádicas de la madre. Lo que debía ser una reacción a las insatisfacciones de la época de la lactancia. Sobre esta situación básica se produjo una generalización de las ideas de persecución a todo el ambiente y también a las ideas sexuales.
Garma.