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Basada en inferencias hechas de la observación clínica, es opinión establecida que la importante y tabú palabra inglesa fuck tiene por lo menos una relación inconsciente de rima, posiblemente una verdadera relación lingüística genética, con la palabra suck, dentro del marco de consideraciones que determina el fenómeno general de obscenidad, incluyendo el placer anal de emisión en el habla. Contra el establecimiento de esta opinión e impresión como una hipótesis científica, se emprende una investigación crítica de los hechos lingüísticos conocidos, como están dados en fuentes autorizadas convencionales. Con esto, ciertos fenómenos psicoanalíticos clínicos básicos y algunas observaciones históricas vastas se aducen como sostén indirecto de la hipótesis. Se expone la controversia en cuanto a la procedencia de la palabra fuck de las palabras ficken o foutre, con un esfuerzo subsiguiente por resolver el conflicto, un esfuerzo para remontar ambas palabras a sus orígenes respectivos en raíces Indoeuropeas y demostrar la importante influencia probable de la palabra suck. La impresión surge de datos de raíces más hondas de que la actitud oral receptiva de chupar puede proporcionar el Anlage (fondo) conceptual y lingüístico que en esencia ocurre en inglés en palabras básicas para la relación sexual y de que la evolución en las raíces muestra una tendencia a corresponder con una evolución psíquica putativa a través de una agresión oral predominante, hacia (con incorporación posterior) la actitud sexual fálica activa, más claramente manifestada en el papel masculino normal. El papel sexual masculino es la oposición estructural manifiesta de la experiencia chupadora original (excepto en el movimiento rítmico activo). Se mencionan posibles consideraciones anales. Se piensa que el todo está de acuerdo con la teoría de Sperber sobre el origen del habla (o más directamente con un hiato “oral” en él), también con la demostración de Abel del “sentido antitético de las palabras origina