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La homosexualidad se manifiesta cuando el objeto homosexual, en detrimento del heterosexual, toma un aspecto predominante en la vida consciente del individuo.
Freud ha escrito en 1920 “que es posible descubrir una gran parte de homosexualidad latente o inconsciente en toda persona normal”. En heterosexuales se observa a veces la aparición de fantasmas homosexuales, pero sólo surgen en circunstancias excepcionales, cuando el yo se debilita.
Los constituyentes innatos de la homosexualidad no están determinados específicamente por el genotipo.
Los estudios eitológicos modernos han dado el golpe de gracia a las teorías que buscaban una base somática a la homosexualidad. Freud ha dicho: “no es ni necesario ni justificado substituir un problema psicológico por un problema anatómico.”
La bisexualidad en tanto que mezcla elementos femeninos y masculinos en una misma persona, “depende más de factores culturales y sociales que de factores biológicos” (Fenichel, ). La literatura psicoanalítica ha aclarado aspectos evolutivos de la homosexualidad que el autor considera como el resultado de la evolución total del individuo, en el cual aparecen fallas de diferentes sectores, al nivel de los pulsiones instintivas, de relaciones de objeto y de evolución del Yo. Se pueden encontrar en ellos vestigios de pensamiento arcaico y mágico, mecanismos de defensa primitiva y falta de control de la impulsividad. Es necesario señalar las dificultades que ha encontrado el futuro homosexual para establecer su identidad sexual firme, como consecuencia de la decepción de los padres que lo habrían deseado de otro sexo. El niño traumatizado en las fases pregenitales, no estará adecuadamente preparado para enfrentar los problemas edípieos. El varón, generalmente expuesto a la seducción materna y a rechazos paternos, ve intensificarse su posición edípica positiva y su angustia de castración; obligado a regresar de esta relación de objeto peligrosa se identifica con su madre. Durante la latencia y pubertad