La palabra “futuro” viene de futurum, “lo que ha de ser”. Ha intentado ser definida desde diferentes marcos, pero en general es entendida como un espacio potencial de posibilidades abiertas a la acción, al cambio y a la incertidumbre bajo la influencia de la potencialidad del ser humano. Así, el futuro aveniente del mundo se encuentra bajo la encrucijada de un presente donde la interconexión global es más evidente que nunca, la tecnología y la información fluye constantemente acortando distancias y tiempo. La crisis climática en una preocupación urgente donde algunos adolescentes, intentando cuidar el mundo en el que les tocará vivir mañana toman medidas significativas cuestionando la certeza, hegemonía e hipocresía con la que algunos adultos llevan adelante el mundo hoy. Dos terribles guerras en Ucrania y en Gaza, y otras potenciales listas por estallar, plantean desafíos para la supervivencia de muchos bebés, niños y adolescentes y sus respectivas familias, promoviendo migraciones y destierros forzados que conllevan severos traumas psíquicos y duelos de muy difícil elaboración. La brecha entre ricos y pobres sigue ampliándose, y la discriminación por motivos de género, raza, etnia u orientación sexual continúa siendo una realidad para muchas personas. El femicidio, el racismo, la xenofobia, los fanatismos y el ciberacoso han aumentado significativamente. La violencia acompañante, en muchas ocasiones amplificadas por el
Médico. Especialista em Pediatria e Psiquiatria. Psicanalista de Crianças e Adolescentes da Associação Psicanalítica Argentina (APA). Co-Chair para a América Latina do Child and Adolescent Psychoanalysis Committee (COCAP-IPA). Docente do Instituto Angel Garma – APA, e de cursos lecionados em Espanha, Brasil e México. E-mail: drfmgomez@gmail.com
consumo masivo de redes sociales y de drogas sintéticas (MDMA, LSD, PCP, Tussi, Ketamina, Fentanilo, etc.), termina en la muerte. Finalmente, la depresión y las auto injurias son un problema grave hoy al punto que el suicidio es la cuarta causa principal de muerte entre los adolescentes de 15 a 29 años en el año 2019. Casi 46.000 niños de entre 10 y 19 años se quitan la vida hoy, es decir un niño cada 11 minutos (Blos, 2004; OMS, 2019; UNICEF, 2021a; UNICEF, 2021b).
Esta realidad nos interroga acerca del devenir en un futuro no muy lejano donde los significativos avances tecnológicos transformarán la vida cotidiana en formas que hoy solo podemos imaginar. La inteligencia artificial de tipo generativa alcanzará niveles de sofisticación sin precedentes, afectando todos los aspectos de la vida: salud, trabajo, educación, entretenimiento, socialización y procesamiento afectivo. La realidad virtual y la realidad aumentada integrarán parte de nuestras vidas, ofreciendo experiencias inmersivas y nuevas formas de interacción afectiva, social y cultural. La sociedad es probable que muestre cambios demográficos importantes, incluyendo un aumento en la esperanza de vida y una población más diversa y multicultural gracias a la continua globalización.
El adolescente es un agente activo en la construcción y transformación del mundo futuro por venir, donde la búsqueda de autonomía y subjetivación en esta “segunda individuación” (Blos, 1971) ilustra su relación consigo mismo y con el mundo que lo rodea. La era digital y la omnipresencia de la tecnología ha transformado radicalmente el paisaje en el que ellos crecen y se desarrollan hoy. Las redes sociales, los videojuegos, la realidad virtual y ampliada, las pantallas, la conexión digital y la inteligencia artificial han redefinido la experiencia adolescente, generando nuevas formas de interacción social, autoexpresión y subjetivación. La presión por encajar, la búsqueda de aceptación y la lucha por encontrar un sentido de identidad propia son temas recurrentes en el discurso psicoanalítico de hoy. Ellos se encuentran en el epicentro de una revolución social y tecnológica que está redefiniendo la experiencia humana.
¿Con qué herramientas psíquicas, con que realidad psíquica el adolescente del futuro hará frente al impacto de un mundo impregnado de un exceso de virtualidad, narcisismo, desapego, ideales de exitismo
y omnipotencia que responden más un Yo Ideal del “tener” y “deber ser” “ahora, ya”, que a un Ideal del Yo del “quiero”, “deseo” y “me gustaría poder ser”? Siguiendo las ideas de Wilfred Bion (1962) sobre la construcción de pensamientos ¿de qué manera la realidad del mundo futuro podrá afectar su capacidad para procesar y comprender de manera profunda y reflexiva las experiencias de un mundo real con las consecuentes experiencias sensoriales y emocionales? ¿Se reforzarían los mecanismos de defensa mas primitivos como la escisión y la negación? ¿El narcisismo y el exitismo al servicio del Yo Ideal, podrán distorsionar la percepción de la realidad dejándolos atrapados en la búsqueda constante de una validación externa y gratificación instantánea? en lugar de buscar comprender las complejidades del mundo que los rodea, tolerando la ambigüedad y la incertidumbre. ¿Cómo pensar la realidad psíquica y el proceso de subjetivación del adolescente del futuro? ¿Con qué herramientas contará para llevar este proceso por un camino más esperanzador?
En un mundo futuro marcado por una tendencia alienante que resulta del “no tiempo”, lo “no real” y los “no lugares” y la “liquidez del amor” propios de la sobremodernidad (Augé, 2009; Bauman, 2018), la capacidad para expresar y recibir amor, ternura y cuidado, se convertirá en un refugio vital. Desde una perspectiva freudiana (Freud, 1915/1976; Freud, 1920/1976), éste último permitirá el cuidado y el pleno despliegue de la pulsión de vida — Eros que, en ese “espacio potencial” (Winnicott, 1971), actuará como la fuerza motivadora que impulse al adolescente a buscar placer “en”, “con” y “junto al otro”, a experimentar un proceso creativo al servicio del crecimiento, la autonomía y la esperanza en relación con el futuro.
Así, el amor y la ternura seguirán siendo los pilares fundamentales en la vida de los adolescentes del futuro, brindándoles la fortaleza y el sentido frente a un mundo en constante cambio. El deseo de amar y ser amado, de cuidar y ser cuidado, será esa luz brillante en medio de la oscuridad, esa fuente de esperanza y conexión en un mundo que a menudo parecería devenir frío y desolado. El camino no estará exento de obstáculos. La sobreexposición a imágenes idealizadas del amor y la
presión por cumplir (Yo Ideal) con estándares irreales, podrán generar expectativas poco realistas y frustraciones difíciles de afrontar al servicio del deseo del no desear.
En síntesis, creo que el amor y la ternura ocuparán un lugar central en la experiencia del proceso adolescente del futuro, siendo anclajes emocionales en un mundo en constante transformación y la savia nutricia donde encontrarán la fuerza para enfrentar los desafíos del mundo futuro, construyendo experiencias emocionales significativas y satisfactorias con un “otro” que cuiden y perduren el deseo de amar y ser amado a lo largo de toda la vida.